28 de mayo de 2008


Anticipadamente depresivos
Agotados por labores injustas
Ejercicios de una niñez incumplida
Esqueletos de violencia
Anhelos exuberantes caminando
Arrastrando sus pies descalzos
Sus carnes ínfimas por piedras de caminos
Que son tumbas de historia
Divisiones del azar o del designio humano
Yo, aquí; vos, allá: ¿por qué la distancia?


MBL

23 de mayo de 2008

Polémicas: José Pablo Feinmann, YouTube y K

Cualquier pelotudo tiene un blog
Por Daniel Capalbo

El filósofo, antes filoso, y escritor, siempre prolífico, José Pablo Feinmann afirmó en un tono muy pero muy asertivo que cualquier pelandrún sin obras publicadas ni trayectoria ni prosa genial que exhibir y que encima tenga la osadía de postear en un blog sus impresiones, sus quejas, sus textos incipientes, es un pelotudo. “Cualquier pelotudo tiene un blog y ponelo en negritas”, proclamó en un video que se puede ver en YouTube. Una pena, porque Feinmann se quejó con desprecio y una suficiencia que difícilmente merezcan quienes usan los blogs para decir, comunicar y jugar con las palabras que sirven para escribir.

Lo que antes cualquier perejil garabateaba en un cuaderno Arte en La Giralda de Corrientes, por más burro e iletrado que fuera, era bienvenido porque, al menos para los periodistas de mi generación, que de verdad veneraban a la suya, Feinmann, era como poner un pie en el primer peldaño de una escalera que conducía al crecimiento intelectual. Era cosa de entrar en la aventura de la palabra, nada menos.

Puede ser, ¿no? Hay muchos bloggers pelotudos, es probable que la mayoría lo sea. Pero no son los únicos tontuelos en este universo. Hoy existen libertades y recursos tecnológicos que hace apenas unos años eran inimaginables, y también hay un claro abuso de ellos. Pero en todo caso sería bueno sumar a la protesta a otros pelotudos que casi en la tercera edad destilan resentimiento senil o caen en algún tipo de ilusión óptica, más ligada a los deseos que a la razón; algo que, se sabe, siempre nubla el sano juicio y por ende la capacidad crítica. Por ejemplo: el hecho de ver en el ex presidente Kirchner –en pleno ejercicio– a un tipo similar a Jean-Paul Sartre, pero reencarnado en la política, cuando entre uno y otro no hay en común más que su bizquera. Mire, vea, maestro Feinmann, recuerdo que usted dijo eso hace unos años y lo transcribí en una nota cuando a Kirchner apenas se lo conocía por su mal genio adolescente. Hoy creo que aquélla fue una proposición que también podría calificarse de pelotudez, tal vez derivada de una sobredosis de Prozac.

La obra de José Pablo Feinmann es buena. La sangre derramada debería ser declarada de interés nacional, igual que Filosofía y nación. Son libros esenciales. Pero muchas veces me pregunto cómo el intelectual de profesión es capaz de convertirse en la parodia de presentador iluminista de tevé, blandiendo una imagen como de científico loco, en un programa dedicado a la divulgación filosófica que pone en el aire el dignísimo canal cultural Encuentro. ¿Será porque el Estado reconoce y paga? Recomiendo el programa, sin embargo, a los alumnos del colegio nacional. A mí me hubiera gustado tener un profesor así, lo confieso: apasionado, lírico, desgarbado. Y hasta un poco confuso e imperfecto.

Pero una cosa es la filosofía y otra, la acción política. Porque esa confusión la traslada usted a la defensa cerrada de un gobierno que no deja de pedirles adicción a sus intelectuales. Una confusión que lo llevó a concluir apenas una semana atrás que la burguesía sojera estaba urdiendo un golpe en contra de la señora que nos gobierna. Porque, en el fondo, el campo (que para usted es la suma lineal de oligarcas, egoístas liberales y conservadores de ranchería) denostaba a la Presidenta pero para tumbarla, y pensó que todo ese barullo, esta protesta y rebelión frente a un caso de abuso impositivo, escondía el verdadero deseo de cobrarse mal la política de derechos humanos que el Gobierno lleva adelante. Usted lo llamó “protogolpe institucional”.

No dudo de que el ejercicio intelectual, el hecho de dar una vuelta de rosca a lo evidente y superficial, la reflexión como sistema, sean la arcilla que moldea el pensamiento crítico. La pregunta es: cómo es posible que ese ejercicio ponga del mismo lado, bajo la misma bandera, en la misma vereda, a defensores biológicos de un gobierno que miente las cifras de pobreza, de inflación, que manipula la libertad de prensa. Defensores como el profesor Luis D’Elía o como el antes recalcitrante Eduardo Feinmann, periodista de C5N y Radio 10, su primo lejano y ahora habitual interlocutor domesticado de la Casa Rosada.

¿No será por eso, estimado José Pablo Feinmann, que ahora hasta un pelotudo tiene un blog?

Fuente: diario Crítica de la Argentina, 23/05/2008.

12 de mayo de 2008

Nuestra (real) Humanidad

No hay odio de razas, porque no hay razas. Los pensadores canijos, los pensadores de lámparas, enhebran y recalientan las razas de librería, que el viajero justo y el observador cordial buscan en vano en la justicia de la Naturaleza, donde resalta en el amor victorioso y el apetito turbulento, la identidad universal del hombre. El alma emana, igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la Humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas. Pero en el amasijo de los pueblos se condensan, en la cercanía de otros pueblos diversos, caracteres peculiares y activos, de ideas y de hábitos, de ensanche y adquisición, de vanidad y de avaricia, que del estado latente de preocupaciones nacionales pudieran, en un período de desorden interno o de precipitación del carácter acumulado del país, trocarse en amenaza grave para las tierras vecinas, aisladas y débiles, que el país fuerte declara perecederas e inferiores. Pensar es servir. Ni ha de suponerse, por antipatía de aldea, una maldad ingénita y fatal al pueblo rubio del continente, porque no habla nuestro idioma, ni ve la casa como nosotros la vemos, ni se nos parece en sus lacras políticas, que son diferentes de las nuestras; ni tiene en mucho a los hombres biliosos y trigueños, ni mira caritativo, desde su eminencia aún mal segura, a los que, con menos favor de la Historia, suben a tramos heroicos la vía de las repúblicas; ni se han de esconder los datos patentes del problema que puede resolverse, para la paz de los siglos, con el estudio oportuno y la unión tácita y urgente del alma continental. ¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semilla de la América nueva!
José Martí, Nuestra América

11 de mayo de 2008

¿Del otro lado cuántos más llorarán?


Es inasible la tristeza.


¿Alguien cuenta los muertos mientras duermo?


Un pestañeo, y la vida de alguien se acaba.


¿Existirán contenedores del llanto?


Hay espacios vacíos todavía,
puedes esconder tus ojos allí.



Si Nada empieza es porque Todo termina.



¿Duelen más los latidos del corazón
que el disparo de un fusil?



Heridas lacrimógenas de las palabras
Se humedece la tinta y el papel se humedece
Se desprenden los gritos
Y tu pena es plegaria.


¿Vive aún el porvenir?


MBL

Memoria altiva en calma de cementerio
Todo lo que hacemos como preguntas arrojadas al mar


Cada hombre, una perspectiva del mundo


Silbidos a lo lejos, persianas condenadas
Ojos turbios esperando


Nada más difícil que la soledad
Y hasta, a veces, la compañía


Desde todos los frentes
Brazos se estiran lastimosamente
En una absurda pretensión de encuentro


Aves muertas sobrevuelan las esquinas de tu llanto
La oscuridad de la tierra gravita entre los pasos


Alguien pregunta con estrépito
¿A quién? ¿Dónde te escuchan?


Sosiego de ultratumba
Movimientos ausentes de las partes sin su centro


Arboledas desnudas, sus copas como venas que miran al cielo
Que esconden sus miserias de ratos de bohemia.


MBL